La Sala de la Domus de Batitales

Pieza principal de la gran domus de Lucus Augusti
La edificación aparecida a menos de un metro de profundidad en la calle Dr. Castro de la ciudad de Lugo es, por sus dimensiones exteriores, la domus de mayor tamaño que existió en la ciudad de Lucus Augusti. En ella vivió el "gobernador" de la urbe, y seguramente en ella murió el último dirigente romano cuando en el año 460 los suevos asaltaron la ciudad.


Noche de luna sobre la sala de la Domus de Batitales

La domus de Batitales, ya que este es el nombre que recibía la calle en el siglo XIX, se organizaba en torno a un patio principal, "el atrium". Desde la actual calle Gustavo Freire, que coincide aproximadamente con el "decumanus máximo", se accedía al atrio a través de un vestíbulo. El vestíbulo era una sala abierta a la calle, situada antes de la puerta propiamente dicha de la casa y donde los visitantes esperaban a ser recibidos por el señor de la casa. Las diferentes habitaciones y salas domésticas se abrían hacia el atrio y no tenían ventanas al exterior.

En la parte central de la domus bajo el actual edifico Cortes, aun se puede ver el lugar donde existía un pequeño jardín rodeado de un peristilo, y al que se abrían las dependencias más importantes de la casa. Estas habitaciones ventilaban a través del jardín privado y poseían un sistema de calefacción en el suelo (hipocausto) que las hacía más acogedoras para sus moradores.

En el centro geométrico de la edificación se encontraba la sala principal a la que solo podían acceder y participar los invitados por el dueño de la casa.

Los especialistas que han visitado los mosaicos de la domus han determinado que pueden pertenecer a los realizados por un equipo que trabajaba en la península en el siglo III de nuestra era, y que realizaron los mejores trabajos que hoy conocemos, existen villas romanas en Palencia que poseen trabajos que pertenecen con toda probabilidad a los mismos artesanos, y que están catalogados en la cúspide de los realizados en esa época.


Mosaico del interior de la sala

Los mosaicos que pertenecían a la domus de Batitales son diferentes por dos motivos, primero por donde se encuentran, es decir, por el tipo de arquitectura que revisten en su suelo. Y segundo por sus motivos pictóricos de altísimo significado simbólico.

Los mosaicos de Batitales revestían el pavimento de dos habitaciones diferentes, la primera, que es visible desde la ventana arqueológica que existe en el bajo comercial, era el vestíbulo previo de entrada a la sala principal.


Planta sala Batitales

Se accedía a él desde un corredor que provenía de las zonas comunes de la domus, tenía forma rectangular y sus dimensiones eran de diez metros y medio por cuatro metros y medio, la habitación con pinturas en sus paredes tenía en su pavimento central el dibujo de unas figuras, hoy desconocidas, montadas sobre dos caballos, y a ambos lados de esta, dibujos geométricos compuestos por círculos que en su interior tienen el nudo de Salomón y cuadrados que en su interior tienen una doble svástica, y entre ambas figuras geométricas corazones entrelazaban el conjunto. El simbolismo que este mosaico representa tiene relación con la protección solicitada a los dioses del cielo para los ocupantes de la sala principal a la que el vestíbulo daba paso.


Mosaico del vestíbulo

El vestíbulo con dibujos geométricos, que se encuentra en el sótano del actual edificio, daba paso en sus extremos a los jardines interiores de la casa, pero en su frente tenía las tres entradas a la sala de planta cuadrada que ocupaba el punto central de toda la domus, y que actualmente está oculta bajo la calle. Esta sala era la pieza principal de todo el edificio y a ella solo podían entrar las personas autorizadas a las ceremonias que allí se celebraban.


Mosaico del interior de la sala

Simbolismo arquitectónico
La sala de planta perfectamente cuadrada tenia unas dimensiones de diez metros y medio de lado y en su centro poseía doce columnas de gran altura y robustez, aproximadamente de cuatro metros de longitud y sesenta centímetros de diámetro. Las doce columnas soportaban una cúpula de siete metros de diámetro que ocupaba la parte central de la sala. Todo el conjunto, por su configuración, se presentaba con un gran simbolismo arquitectónico. La cúpula soportada por las doce magníficas columnas representaba a la bóveda celeste y los doce signos zodiacales en las que esta se apoya

Los mosaicos no han podido ser rescatados en su totalidad, solo se conocen pequeños fragmentos del conjunto, en el siglo XIX se levantó la parte central de acceso a la sala por la puerta central del vestíbulo, la figura del mosaico era la del dios Neptuno, representado entre delfines y otros habitantes del fondo marino. Neptuno dios del mar también ejerce su influencia sobre los lagos y las aguas corrientes. Era uno de los dioses principales del panteón romano y su influencia divina actuaba sobre uno de los cuatro elementos principales del universo, el agua.


Dibujo del mosaico de acceso a la sala (hoy desaparecido)

Entre diversos dibujos geométricos que recuerdan constelaciones y estrellas, y todas ellas salvaguardadas por nudos de Salomón con un claro mensaje simbólico, "lo de abajo es como lo de arriba y lo de arriba como lo de abajo", aparecen dos pequeñas figuras de animales que permiten comprender mejor el sentido del conjunto.



Un león y un toro fueron rescatados en la excavación de la calle, ambos pertenecen a uno de los mosaicos existentes bajo la cúpula, pero el resto que les acompaña se ha perdido para siempre. Hoy todos podemos reconocer al signo de Leo y de Tauro, dos de las constelaciones zodiacales presentes en el universo y que con su presencia en el mosaico, bajo la cúpula, reafirman el sentido de la especial sala de la domus de Batitales.

MODIFICACIONES DE LA PLANTA DE BATITALES
La planta original del siglo I d.C. fue modificada a lo largo del siglo IIId.C.
Con esta modificación se intervino en el corredor de acceso a la sala principal y como resultado se construyó una nueva estructura arquitectónica que tiene antecedentes muy claros y estudiados en la arquitectura de la antigüedad.
La geometría de la reforma recuerda de manera determinante a la arquitectura de otros edificios de caracteres sagrado.


Reforma de la planta

Podemos comprobar las analogías entre la planta de Lucus Augusti y la de los esquemas de los templos de oriente próximo.
Esta sala de forma alargada y habitación en el extremo semicircular recibe el nombre de “Debir-Devir”

”Si en todas las civilizaciones tradicionales sus templos y santuarios sagrados constituyen una imagen del cosmos (y de la realidad trascendente), la entrada al mismo, en el Templo de Jerusalén, se realizaba por el Ulam o Pórtico, lugar de tránsito por donde se accedía al Hekal o "Santo", cuya forma era enteramente rectangular o de "cuadrado largo", simbolizando el conjunto del mundo terrestre. En el centro del Hekal se encontraba como elemento principal el Altar de los perfumes, o del incienso, cuya oblación representaba uno de los ritos más importantes de los realizados en el Templo. Enfrente de dicho altar se hallaba el Debir o "Santo de los Santos", la cámara más interna y sagrada del Tabernáculo, razón por la cual simbolizaba al mundo celeste. En el centro del Debir era depositada el "Arca de la Alianza", custodiada por las estatuas de dos querubines alados, y en cuyo interior eran guardadas las Tablas de la Torah (de la Sabiduría), testimonio vivo y permanente de la "alianza" entre Dios y el pueblo de Israel.En realidad esa alianza, como la que establece cualquier civilización tradicional, es con el Dios inefable y misterioso, que se revela mediante su Nombre, que es su Ser, Verbo o Logos creador, es decir el Gran Arquitecto del Universo.” Francisco Ariza


Arquitectura Sagrada

”En el Templo de Salomón, el Santo de los Santos tenía el nombre hebreo de Devir. Su recinto sagrado debía ser el lugar de reposo final de las dos tablas del Pacto, conservadas en el Arca portátil desde la revelación en el Sinaí. El sustantivo aparece por primera vez en la Biblia Hebrea en una referencia al Templo de Salomón: “Y metieron los sacerdotes el arca del pacto del Señor en su lugar, dentro del Santísimo [Devir] de la casa, en el Santo de los Santos, debajo de las alas de los querubines” (Reyes 8:6; ver también 6:5, 16, 20-23, 31).
A primera vista, el nombre Devir pareciera estar evidentemente relacionado con el sustantivo davar, que significa “palabra”, además de aparecer en la primera frase de nuestra parashá, Devarim (plural de davar): “Éstas son las palabras que habló Moshé a todo Israel” (Deut. 1:1). Y devarim, como la primera palabra importante, no solo se convierte en el nombre de nuestra parashá sino en el título de todo el quinto libro de la Torá. Tanto Devir como davar se derivan del verbo daber (hablar); de aquí que Devir a menudo se tradujera como “oráculo”, el santuario desde donde habló Dios.
Pero en realidad, la etimología de Devir es otra. La palabra pareciera estar relacionada con una palabra árabe muy similar que significa “detrás” o “parte de atrás”, enunciando no la función del espacio sino, más prosaicamente, su ubicación, al fondo del Templo. En resumen, el poder iluminador de la palabra Devir no viene de su derivación sino de su desarrollo posterior. En el hebreo rabínico – el idioma del Midrash, de la Mishná y del Talmud – Devir adquiere el significado de “libro”. En el Talmud (Avodá Zara, 24b) se nos informa que a Rav, quien llegó a Babilonia a principios del siglo III y fundó la academia rabínica de Sura, le hizo mucha gracia descubrir que los persas usaban el nombre propio Devir para designar libro (safra).”
Rabino Dr. Ismar Schorsch

El yacimiento que podemos visitar en Lugo, y sus referencias en la arquitectura antigua, nos permite plantear nuevos interrogantes sobre la verdadera función que el edificio de la calle Batitales tenía en la "Ciudad Sagrada de Augusto".

© Carlos Sánchez-Montaña