Cibeles-Rhea reina de las aves y Santa Eulalia

Cibeles-Rhea la reina de la aves
En el pequeño atrio de entrada de Santa Eulalia de Bóveda de Lugo, y ocultos a la directa mirada desde el exterior existen dos relieves sorprendentes, a la izquierda y derecha podemos ver dos aves zancudas similares a un avestruz.


Dos aves esculpidas en los muros de Santa Eulalia

Una de ellas, la más oculta a la vista, se encuentra encaramada a una piedra sobre una esbelta columna.
Ambas imágenes hacen referencia Cibeles-Rhea la diosa Griega, que era representada por un avestruz, el ave conocida de mayor tamaño en la antigüedad.

No es casual que estas aves reciban en la actualidad el nombre científico en su orden (rheiformes), familia (rheidae) y especie (rhea).
Cibeles-Rhea es la reina de las aves. Los cantos proféticos de las aves nos dan vaticinios en sus santuarios.

Uno de los avestruces se encuentra encaramada sobre una piedra en una esbelta columna.
Esta imagen concuerda con el conjunto escultórico que existe en el fondo de la cripta como objeto de culto: la "Piedra Negra", considerada de origen celeste y tenida como epifanía de la diosa Kybéle.
Es la representación antropomorfa de la diosa Cibeles.

Y que aun puede verse en el reverso de una moneda de bronce de época de Augusto, acuñada en Pesimnunte con la representación de un altar coronado con la piedra negra y un bucráneo de ciervo.

Los avestruces del atrio exterior son guardianes de las aves del interior.


Las pinturas de la bóveda interior

En el interior de la cripta existe en su bóveda un maravilloso conjunto mural, que representa las sibilas en forma de aves. El conjunto posee perdices, faisanes, gallináceas, pavos reales, palomas, un ganso y un pato, todos ellos entre motivos vegetales estilizados que representan el árbol sagrado de Atis, el pino y su fruto. La representación pictórica hace referencia directa a la relación que las aves y sus cantos tenían con el santuario y su funcionamiento como oráculo.
Las aves vivas permanecían ocultas a la vista de los devotos y sus cantos proféticos resonaban sobre las pinturas de la bóveda en el interior de la cripta.


Las aves ocultas en el santuario

En Roma la adivinación mediante el vuelo o canto de las aves estaba a cargo de magos que en su mayoría eran procedentes de Grecia, Asia Menor y Mesopotamia.

El cristianismo consideró diabólico estos oráculos, pero muchos Padres de la Iglesia, y autores cristianos, admitieron que las sibilas habían dado testimonio de Cristo. En los siglos II y III d. C. la Iglesia reconoció estos oráculos, aunque cristianizándolos. En el Concilio de Nicea el propio Constantino recurrió a estos oráculos, e incluso san Agustín colocó a la Sibila en la Ciudad de Dios.

Los cantos proféticos fueron asimilados por el cristianismo, están incluso presentes en la Sixtina del Vaticano. Que recibe este nombre por ser antiguo santuario de Cibeles.
Vaticano = Vaticinio.
Este vaticinio se obtenía de las sibilas, que aun están presentes en la bóveda de la capilla Sixtina en lo alto de la colina Vaticana, lugar donde otra ave divina se presenta a los allí reunidos para guiarlos en la elección del nuevo Pontífice Máximo de la religión de Roma.

Eulalia "la que bien habla" sibila en los santuarios de Cibeles-Rhea.
Los lugares de la diosa se transformaron según el rito paleocristiano, e igual que otros lugares de la península, en la capilla de Santa Eulalia. El rito del misterio de Cibeles fue perseguido ya que entraba en confrontación directa con el nuevo bautismo judéo cristiano. Así se cubrió el estanque del ritual con un nuevo pavimento de mármol y se picaron las pinturas murales inferiores, que seguramente hacían referencia a los misterios de la diosa.

Sí se mantuvieron las características del oráculo de las sibilas en las voces de las aves. Eulalia proviene del griego e incorpora el prefijo eu (eu), que significa bien, propicio, favorable. El segundo elemento, lalia (lália), del verbo lalew (laléo) significa hablar. El conjunto de los dos elementos nos da para el nombre de Eulalia el significado de "Bien hablada", "Elocuente", "Convincente", característica determinante de las Sibilas.

Santa Eulalia vivió entre los siglos III-IV, mujer joven, virgen y mártir que, según las diferentes tradiciones, nació en Mérida o en Barcelona. Dedicó su juventud a impartir enseñanzas y consejos entre los niños y los más necesitados, dejando un gran ejemplo de fe. Dice la tradición que al morir la santa, la gente vio salir de su boca una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo. La Santa, que por esa razón es patrona de las aves, ofrecía sus consejos a los demás; ambas características enlazan con la imagen pagana de las sibilas.

El cristianismo adoptó entre sus creencias a los personajes de las sibilas, presentes en la Biblia, y Santa Eulalia permitió con su leyenda una fácil cristianización de los lugares donde se les rendía culto.

A Santa Eulalia se la venera, además de otros muchos lugares, en la Catedral de Barcelona, ya que es la patrona de la ciudad, e igual que en Lugo en el templo existen en recuerdo del santuario de Cibeles, además del desaparecido baptisterio de planta cuadrada que contenía en el centro una piscina donde se celebraban los bautismos, las imágenes de las sibilas encarnadas en las aves.


Las aves vivas de Santa Eulalia en Barcelona

Lo sorprendente es que en lugar de ser en pinturas murales, en la catedral de Barcelona las ocas, faisanes, codornices y palomas están vivas, son cuidadas con esmero por los sacerdotes y cantan aun hoy sus augurios cada día.

© Carlos Sánchez-Montaña